Mi historia: Ana

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El febrero 11, 2021, en Mi historia, Sin comentarios

Mi historia comienza el día 2 de Junio del 1985. Tuve un parto prematuro en el que nació mi hijo, en el hospital Ciudad Sanitaria Provincial Instituto de obstetricia y ginecología de Madrid (también conocido como Francisco Franco u Hospital de O’Donell), actualmente denominado Hospital Gregorio Marañón.

Tuve un parto complicado, dado que la gestación era de muy pocas semanas (24). Ingresé en el citado centro el día 1 de Junio de 1985 de parto, con un alto riesgo de que el niño no viviera si nacía, debido a las pocas semanas de gestación. Pregunté si cabía la posibilidad de frenar aquel parto, me respondieron que era muy arriesgado. Aun así y bajo mi responsabilidad, decidí y firmé frenar el parto para salvar al niño, por lo tanto, estuvieron reteniendo el parto para que el niño tuviera más posibilidades de vivir.

Este hecho motivaba que mi estado se fuera debilitando y mi pulso flaqueara, por lo que cuando ya no se pudo esperar más, me dirigieron a quirófano o paritorio. A causa de mi debilidad, casi no tenía fuerza física para poder ayudar a que el niño naciera. Aun así, y ayudada por algunos médicos se produjo el parto y el niño nació vivo, con muy bajo peso, ya que nació con tan sólo 650g, peso que me dijeron en el mismo momento de pesarlo.

Mi hijo no presentaba ninguna deformación física, desde luego lo que presentaba es un alto grado de inmadurez y muy bajo peso. Rápidamente lo trasladaron a la incubadora en la UVI, comentándome los médicos que las primeras 24 a 72 horas, eran muy críticas para que el bebé se adaptara y que podía no responder.

Durante esos cuatro días tanto su padre como yo estábamos con esa idea, que el niño podría no responder y no teníamos muchas esperanzas de que saliera adelante, pero una vez pasadas las 72 horas, el niño se había adaptado perfectamente, estaba totalmente mecanizado, pero vivía.

Al ir pasando los días, veía que iba evolucionando. Yo le visitaba, pero no me dejaron tocarle nunca, aunque sí me lo enseñaron entero para asegurarme que el niño estaba completo, y no tenía ninguna deformación. Siempre me comentaban lo mismo: “Está delicado al haber nacido con tan poco peso, pero es muy fuerte y se le ven muchas ganas de vivir”.

Pasados unos días, a mí me dan el alta clínica, concretamente el día 5 de Junio de 1.985, quedándose el bebé en el hospital, pues nos dijeron que necesitaría unos tres meses de incubadora para coger su peso y grado de madurez necesarios.

Le íbamos a visitar y siempre nos decían lo mismo, que tenía días mejores y otros no tan buenos, hasta que el día 12 de Junio, pasados diez días de su nacimiento, por la mañana nos llaman por teléfono a casa, indicándonos que el bebé había fallecido de un ataque al corazón.

El golpe fue brutal, ya que las esperanzas que nos habían dado en el hospital diciéndonos que estaba estable; muy inmaduro pero que era un niño muy fuerte ya que había superado las primeras 72 horas, que eran fundamentales para su estabilización.

Dado mi estado de debilidad, ya que el parto fue complicado, yo no pude hacerme cargo de la situación, ni acudir al hospital, es entonces cuando mi marido, y padre del niño, se pone en marcha para realizar todas las gestiones que fueran necesarias y, sin mi compañía, se dirigió hasta el depósito de cadáveres para identificar al niño. En ese momento un celador mostró a un bebé muy grande y con muchos moratones. Mi marido le preguntó extrañado por qué era tan grande el niño, ya que él recordaba a un niño muy pequeño, y ese le parecía un niño de más tiempo y peso. También le preguntó a qué se debían esos moratones, a lo que el celador le respondió que con la medicación se hinchaban y les aparecían manchas en la piel, y así quedó la cosa.

Todo eran muestras de cordialidad y le dijeron que no se preocupara por nada, que el propio hospital se ocuparía de todas las gestiones y costes del entierro que fueran necesarias. Mi marido respondió que no era necesario, que nosotros disponíamos de seguro de decesos y que nos ocuparíamos nosotros por mediación de nuestro seguro. Aun así insistieron que era para evitarnos el mal trago de tener que pasar por ese trance y nos convencieron. Nos dijeron que ya nos avisarían cuando fuese el entierro.

Por nuestra parte sólo habían muestras de agradecimiento, pensando en lo bien que se estaban portando en el hospital para evitarnos más dolor. El entierro se realizó el día 15 de Junio. Mi marido fue avisado y acudió para dicho entierro que tuvo lugar en el cementerio de La Almudena, en Madrid.

Le entregaron un folio blanco escrito a mano donde indicaban que el hospital corría con todos los gastos de entierro del niño, el documento estaba firmado sin nombre, pero con el sello del hospital.

A mi marido le extrañó mucho el cadáver que vio en el depósito pero no había fundamentos para sospechar que nada de lo estaba ocurriendo pudiera ser incierto. Tampoco había indicios de que alguien en quien estás confiando tu propia salud y la de tu familia, pudiera actuar de una forma que, a día de hoy, vistos los casos que se están conociendo, nos parece como mínimo, inhumana. En nuestro caso, lo único que estábamos era enormemente agradecidos por tanta amabilidad mostrada por el centro.

Aprendimos a vivir con la idea que habíamos perdido a nuestro hijo y lo único que nos quedaba eran las visitas constantes que le íbamos haciendo al cementerio de La Almudena, donde siempre hemos pensado que estaban sus restos. Es difícil aprender a vivir con esa idea y con mucho dolor, desde luego a mí me afectó psicológicamente bastante, hasta el punto de provocarme una depresión crónica.

Han ido transcurriendo los años, hasta que empezamos a ver noticias de niños robados y cada día más frecuentes. Es entonces cuando empezamos a analizar coincidencias de casos que se asemejan al nuestro, y en el mismo hospital. Coincidencias como la de haberles ofrecido el entierro gratuito, al igual que a nosotros.

Hasta la fecha, no habíamos puesto interés en revisar ningún documento, ya que la confianza hacia el hospital citada anteriormente, era total. Los casos vistos en televisión, nos llevaron a revisar la poca documentación de que disponíamos.

En primer lugar busqué el Libro de Familia. Ya había buscado mil veces el Libro de Familia original, pensando que lo había perdido en una de las mudanzas. Solicité una copia y ahí fue donde me empecé a preocupar, pues en la copia del nuevo Libro de Familia, no figuraba el niño como fallecido.

No sé si por la preocupación de ese momento, o por no se sabe qué razón, encontré el Libro de Familia original, donde pude constatar, que en ese libro sí estaba anotado, tanto el nacimiento como el fallecimiento de nuestro hijo. Por otro lado, he constatado que en ambos Libros de Familia, en todos los registros, la fecha de nacimiento figura puesta con un sello fechador, exceptuando la fecha de nacimiento y defunción este hijo en el Libro de Familia original, en el que está escrita a mano. Este es otro dato que se diferencia de los demás. Al mismo tiempo, en este registro original, no figura el nombre de la persona que certifica el nacimiento, sólo su firma.

En este momento nuestro desconcierto fue mayúsculo, no sabíamos si pensar que se trataba de un error al redactar esa información en la nueva copia (omitiendo el fallecimiento) o, por el contrario, que los datos del primer Libro de Familia estaban trucados, es ahí cuando sin dejar pasar ni un día más, alarmados, ponemos en marcha el proceso de recopilar todos los datos e información que nos permita saber con certeza, si nuestro hijo realmente falleció como nos indicaron o es un nuevo caso de niños robados.

Busqué en Internet asociaciones que tuvieran relación con casos de niños robados y me dirigí a la asociación SOS Niños Robados de Madrid, donde me indicaron los pasos a seguir para recopilar la documentación necesaria y aclarar nuestras dudas.

Acto seguido y sin perder ni un sólo día, el día 16 de octubre del 2012 me desplacé hasta Madrid, para solicitar toda la documentación necesaria. En primer me dirigí al Registro Civil, sito en la calle Pradillo, 66 de Madrid donde solicito partida de nacimiento y certificado de defunción.

La partida de nacimiento me la facilitan en mano, pero el certificado de defunción, me lo hacen llegar vía correo ordinario días y ahí detecto que en algunos apartados no me convence lo que pone:

  • Indica que ha fallecido en su último domicilio. Este dato es INCORRECTO. El niño no llegó a salir del hospital y jamás estuvo en su domicilio. Nuestro domicilio en aquella fecha estaba en Fuenlabrada (Madrid) y así consta en su partida de Nacimiento.
  • El espacio donde se indica el lugar de entierro está en blanco.
  • El nombre del médico, número de colegiado y número de parte también están en blanco.

Tengo entendido y así me lo han confirmado en el Registro Civil que:

  • El nombre del médico que certifica el fallecimiento, tanto como el Nº de colegiado es obligatorio reflejarlos en un certificado de defunción. Al menos a fecha de hoy es así, aunque desconocen la normativa que hubiera en aquella fecha y en Madrid.
  • También me lo ha confirmado una abogada y me ha aconsejado hacer una reclamación en el Registro Civil de Madrid para que se corrija ese documento.

Teniendo en cuenta que desconozco los datos del médico que certifica la muerte del niño y su número de colegiado, tengo necesidad de saber quién es el declarante y de qué empresa era empleado. A mi entender, para ir a declarar un fallecimiento debería de tener algún documento que así lo acreditara. 

Después, me dirijo al Cementerio de La Almudena, donde hago una solicitud de:

  • Localización exacta de la fosa.
  • Causa del fallecimiento.
  • Médico que certifica la defunción y nº de colegiado.
  • Persona que autoriza el entierro.
  • Compañía que se hace cargo del entierro.

A los pocos días recibo repuesta de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid S.A. donde me responden solamente a la localización exacta de la fosa. El resto de la documentación solicitada, no se me remite.

Después me dirijo al Hospital Gregorio Marañón, a solicitar los informes clínicos, el de mi hijo y el mío propio. Dejo solicitudes por escrito y registradas el día 17 de octubre del 2012 y recibo respuesta el día 8 de noviembre 2012 donde solo me incluyen un “mini” informe clínico mío y que hace mención a mi hijo en el indica que:

  • He tenido un parto prematuro de un varón de 650 g (Peso que se contradice con otro documento donde indica 600g.
  • Test de Apgar 6-7 (también se contradice con el que me indican otro documento que indica Apgar 1-4) y que ha sido ingresado en incubadora por bajo peso.

La información que recibo, aunque es poca, se ajusta a lo que yo tenía entendido y a lo que nos dijeron de palabra en el Hospital desde que nació el bebé y los días posteriores hasta mi alta clínica. Este documento es firmado coincidiendo con la fecha de mi alta clínica por el Dr. Jiménez. Por el momento me ha sido imposible localizar su número de colegiado ya que necesito más datos (nombre completo o mínimo los dos apellidos), aunque sí he conseguido el del profesor José Antonio Clavero Núñez Nº de colegiado 282811000 que figura en este informe en el servicio de obstetricia. Según me han informado en el colegio de médicos de Madrid permanece en activo en el mismo Hospital.

Al recibir esto me indigno tanto que llamo por teléfono al Centro de Archivos Central del Hospital Gregorio Marañón, desde donde me remiten la información, y pregunto por qué no me envían nada sobre la documentación o historial clínico de mi hijo, ya que ha nacido, vivido diez días y fallecido en ese hospital. Además, de haberse hecho cargo del entierro el mismo hospital y la respuesta es que no tienen más información, y que me han enviado todo lo que tienen sobre la documentación solicitada.

Esto nos deja más intranquilos si cabe, pues disponemos de un breve historial clínico del niño, firmado únicamente, por la Dra. Gómez Pellico donde se indican los datos médicos desde su nacimiento hasta su fallecimiento, así como las causas.

En un documento, se indica como causa del fallecimiento general “gran inmadurez”, entre otros síntomas. Esto es contradictorio con la información que telefónicamente se nos comunicó en su momento, donde nos dijeron que la causa de la muerte fue por un fallo cardiaco o infarto, que el bebé había sufrido varios infartos que superó pero que ese ya no lo superó y fue el motivo del fallecimiento.

No somos médicos para poder discernir el diagnóstico correcto, pero evidentemente son causas diferentes. El documento viene firmado por la “Da. Gómez Pellico” con fecha 16-9-1985, tres meses y cuatro días posteriores al fallecimiento del bebe.

En el colegio de médicos de Madrid he conseguido averiguar que la persona que firma este documento es la Doctora María Mercedes Gómez Pellico Nº colegiado 282816721. Que en la fecha de los hechos trabajaba en ese hospital y a fecha de 20 de Noviembre del 2012 sigue activa en ese mismo Centro Hospitalario.

El problema es que ya no sabemos de qué datos fiarnos. Por todo lo acontecido, nos encontramos en un mar de dudas, que no nos permiten estar tranquilos. Es por esto que nos vemos obligados a emprender las acciones que sean necesarias y por las vías que juzguemos pertinentes, para obtener toda la documentación que despeje todas nuestras dudas.

La denuncia está en marcha y las últimas noticias que me van ofreciendo desde el Ministerio de Justicia es que están consiguiendo algunos documentos que a mí se me negaron en su día. En el hospital me indicaron que no me podían dar informe del bebe porque los informes de aquella fecha están microfilmados y hace quince días en el Ministerio reciben la información microfilmada en la que solo se envía mi historial clínico DEL NIÑO NO HAY NADA.


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